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El milagro de la Victoria en 2001 y el ascenso a Primera Nacional.

El deporte tiene una memoria leve, pero quienes estuvimos allí, los que
sudamos la camiseta del Clucote (Club Corredores Tenerife), jamás podremos
borrar de nuestra mente el 17 de junio de 2001. Hoy, como presidente del club,
y entonces como director técnico y eventual lanzador de martillo, miro aquellas
actas oficiales y se me sigue emocionando ver esa acta final con el número 358
escrito a mano y rodeado con un círculo en la clasificación final de
Mendizorroza, en Vitoria. Éramos los terceros, equipo de Primera División
Nacional, y dimos la vuelta a la pista con una bandera canaria que cogimos
“prestada” a los organizadores y se elevaba con un pesado mástil de hierro
junto al podio.
Nuestra historia allí comenzó mucho antes del pistoletazo de salida. Éramos un
club humilde, modesto hasta la médula. Tanto, que nuestra participación en
aquella Fase de Ascenso estuvo en el aire por razones puramente económicas:
no había dinero para viajar. Fue entonces cuando la solidaridad de
CajaCanarias nos salvó, costeando los billetes de avión que nos permitieron
volar hasta Bilbao cargados de ilusión y absolutamente nada que perder.
La competición empezó cuesta arriba. Durante gran parte de la jornada, los
fantasmas del fondo de la tabla nos acechaban. Íbamos rezagados, sufriendo
en cada serie, viendo cómo los equipos rivales nos sacaban ventaja. Pero este
equipo tenía un alma inquebrantable. Sabíamos que en una competición de
clubes no solo ganan los que cruzan la meta en primer lugar; la gloria se
construye sumando cada actuación, peleando por no quedar rezagados,
luchando por cada punto. Cuando las pruebas se dividen en varias series, la
clasificación general de la prueba se decide por marcas, por lo que cada
centésima limada al crono o cualquier centímetro en cualquier carrera o
concurso era un desafío.
La remontada final fue memorable, algo que ni nosotros mismos nos creíamos
mientras sucedía. La clasificación se forjó gracias a actuaciones estelares que
nos dieron impulso. Es imposible no recordar la exhibición en la velocidad pura
de David Samuyiwa, un auténtico “máquina” que reventó el crono ganando
tanto los 100 metros lisos (10.83) como los 200 metros lisos (21.73). O a
Francisco Pérez González, completando una vuelta a la pista descomunal para
firmar un primer puesto de muchísimo valor con 49.38. En esa misma distancia,
Marcos Valladares Goya estuvo genial, dominando con autoridad absoluta la
segunda serie con un espectacular tiempo de 50.84 que valió oro para el
cómputo global al ser tercero.
En las vallas cortas tocamos el cielo. Iván Hernández firmó una actuación
perfecta en la primera serie de los 110 metros vallas, logrando un fabuloso
segundo puesto con un marcón de 14.61, mientras que Jaime Sánchez Gil
demostró su categoría ganando la segunda serie con 14.89. En los saltos, la
gloria absoluta fue para Jorge Hernández, que se proclamó ganador del
concurso de salto de altura al superar el listón en los 1.98 metros, desatando la
euforia en la expedición tinerfeña, excelentemente flanqueado por David
Gómez como nuestro segundo hombre. Asimismo, en los 5 Km. Marcha dimos
un golpe de autoridad, donde Antonio Salamanca y Antonio R. Mesa se
marcaron una exhibición logrando unas espectaculares tercera y cuarta
posiciones con 2308.80 y 23.33.50. En los lanzamientos, David Gómez
Sánchez se fajó en la jabalina mandándola a los 48.98 metros con un brillante
tercer puesto.
Pero el verdadero milagro de los 358 puntos no habría existido sin la labor de
equipo, sin aquellos que se batieron el cobre en cada foso, recta y curva por
arañar esos puntos agónicos individuales que al final valieron un ascenso.
En las carreras de velocidad y vallas, Jose Carlos Valentin aportó sus valiosos
puntos en los 200 metros (22.50), Antonio Hernández Morales se vació en los
400 metros vallas (58.80) y José Carlos Devora sumó en los 100 metros lisos
(11.44), mientras que Asdrúbal Suárez Díaz se fajaba en su serie de 400 vallas
(1:00.56). En el medio fondo y el fondo, nos dejamos la piel: Eliseo González y
Víctor Campos se vaciaron en el 800; Miguel de Frutos Martín lo dio todo en la
final del 1500 junto a David Reyes. En el 3000 la exhibición fue total, con David
Reyes volando para firmar un séptimo puesto con 8:44.77 y el incombustible
Miguel de Frutos doblando esfuerzos para registrar 9:03.84. La machada de los
3000 metros obstáculos la completaron con coraje Antonio Ramos Rojas y
Juan Carlos González con 10.01 y 10.20.
Los saltadores estuvieron notables en concursos de un nivel altísimo. En
longitud, David Torres estuvo magnífico saltando 6.14 m, apoyado por el
esfuerzo de Daniel Coronet García con sus 5.64 metros. En el triple salto,
Jorge Hernández dobló de forma fantástica alcanzando los 12.98 metros,
secundado por el propio David Torres que firmó el undécimo puesto con 12.77
metros. En la pértiga, Tomás López Betancort con 3,80 se alzó con la victoria,
acompañado como tercero por el excelente concurso de Carlos G. Expósito
que superó con limpieza los 3.60 metros, y David Gómez aportó su valioso
salto de 1.85 metros en altura.
En los lanzamientos pusimos coraje por el club. En el foso de peso, Javi
Morera se marcó un sensacional séptimo puesto lanzando hasta los 12.87 m,
secundado por los 10.78 m del herreño Josue Cabrera Padrón. En la jabalina,
Yeray Marante cumplió con creces como nuestro segundo hombre lanzando
42.06 metros. Aporté mi granito de arena desde el círculo de martillo sumando
para el equipo con un lanzamiento de 27.07 metros, defendiendo los colores
junto a mi compañero Adrián Peña con 30,54.
A falta de los relevos habíamos ascendido posiciones y tomamos los testigos
con opciones, sabiendo que la velocidad era nuestro fuerte, como quedó
demostrado, y estábamos pletóricos y con mucha confianza.
El colofón llegó con unos relevos que desataron la locura y sellaron la
remontada. El cuarteto del 4×100 metros (formado por Dévora, Daniel Coronet,
Jose Carlos Valentin y Jaime Sánchez) voló sobre la pista con un tiempo de
43.50 y una victoria imponente. El broche de oro definitivo lo puso el 4×400
metros: Víctor Campos, Marcos Valladares, Antonio Hernández Morales y
Francisco Pérez devoraron el tartán en un espectacular 3:24.79, certificando
una gesta histórica que nos dio el ascenso y dejó mudos a los favoritos.
Cuando escuchamos la clasificación final y oímos el resultado, la emoción se
desató en la pista de Mendizorroza. Aquel Clucote humilde había desafiado al
potencial de los rivales. Hoy, transformados en el CCT Santa Cruz, miramos al
pasado con orgullo porque hemos sido pequeños en recursos, pero eternos en
coraje y constancia. Gracias a todos y cada uno de los que dejaron el alma en
Vitoria para escribir una de las páginas más bellas de nuestra historia.